lunes, 18 de mayo de 2009

Vuelven "Los Cuatreros"



Tras su debut de este año en Asunción del Paraguay, Los Cuatreros han vuelto a hacer su aparición en tierras argentinas. Esta vez, fue en el estadio de Huracán, ante una gran concurrencia que gozó con ellos. Los gozó, realmente. La banda interpretó lo mejor de su repertorio y bailó en el escenario, contagiando a un público entregado. Al grito de "ooooleeeee, ooooleeeee", el público coreó sus mejores momentos.



Aquí vemos la base rítmica de la banda, lo que podríamos llamar la línea de cuatro sobre la que se asienta el sonido del conjunto apodado "los millonarios" por sus grandes ventas de superéxitos en otros tiempos, aunque ahora se dice que no atraviesan su mejor momento.
—Esto es falso —declara uno de sus líderes, y cantantes: Oscar Ahumada—. De hecho, actuaciones como la de este sábado dejan a las claras que somos más Cuatreros que nunca —afirmó sonriendo Ahumada.
—A donde quiera que vayamos, cada vez que actuamos con esta entrega (porque nadie puede negar que el sábado estábamos entregados) el público corea Silencio atroz, Qué pena me das, La última copa, Ya no existís y todos nuestros grandes éxitos.



Aquí vemos la cara más visibe de la banda, su formación de vientos, los encargados de atacar con sus notas la parte aguda de los temas y otro de sus cantantes y líderes, el gordito Cristian Fabbiani, a la izquierda. Consultado sobre su actuación, ya que Fabbiani suele ser cuestionado como instrumentista, y un gran sector de público considera que pifia muchas notas, declaró:
—Yo sé que no soy un gran instrumentista. Soy consciente de que lo que mejor sé usar es mi voz. Yo canto y sobre todo hablo, animo al público, hago chistes, lo provoco. Soy un poco el maestro de ceremonias de cada actuación. Incluso suelo empezar días antes, con declaraciones a los medios que hagan que la gente vaya a los conciertos muy preparada para aullar, gritar, corear mi nombre... incluso insultarme. ¡Es parte del show!
Fabbiani reflexiona un momento y continúa.
Sé calentar al público, tanto a los que me odian como a los que me aman —agregó—. Y siempre pasa lo mismo: los que me odian vienen a verme, se les pasa y acaban en paz conmigo, y los que me aman, por todo lo que transmito en escena, se van super cargados.
Pudimos constatar las palabras de Fabbiani a la salida del estadio, cuando encaramos a unos fans de la banda a los que se veía como locos, fuera de sí. Al preguntarles qué les ocurría, nos respondieron:
—Es que las actuaciones de Fabbiani te dejan así.
—¿Así, cómo? —intentamos que precisaran.
—Y... ¡calientes, muy calientes!
Otros salían alelados, como en éxtasis profundo, la mirada perdida.
Los encaramos para conocer su opinión.
—¡¡¡Ésta sí que es una banda!!! —gritaron enloquecidos.



Nos despedimos con esta imagen del símbolo de la banda.

No hay comentarios: